El Sur, nuestro norte.
Joaquín Torres García

1. ELEMENTOS BÁSICOS DE ORIENTACIÓN

MURAL: AMÉRICA INVERTIDA
ARTISTA: JOAQUÍN TORRES GARCÍA
PAÍS: URUGUAY
FOCO PRINCIPAL: DIVERSIDAD E IDENTIDAD CULTURAL. INTEGRACIÓN LATINOAMERICANA.

2. MATERIAL SUGERIDO PARA EL TRABAJO PREVIO A LA VISITA

2.1. EL AUTOR

Pensar es geometrizar.
Joaquín Torres García

Pintor y Maestro de arte. Nace en Montevideo en 1874. A los 17 años de edad se radica en Barcelona donde realiza su formación artística, participando del movimiento Noucentista Catalán, basado en un retorno al clasicismo y al arraigo en la tradición mediterránea.
En 1920 comienza un periplo que lo llevará por Nueva York, Italia y París, donde se establece en 1928. En 1934 regresa al Uruguay con el ideal de impulsar un arte propio e inédito para el continente americano. En 1942 se forma el Taller Torres García, un taller de trabajo y enseñanza colectiva, donde hace transitar a sus discípulos el camino del arte, no por la sola imitación de las formas externas, sino enfrentando los más íntimos problemas del quehacer artístico, con la consigna de que el artista es primero un hombre, y que se debe Ser para Hacer. Es así que forja una escuela pictórica uruguaya y americana con identidad propia: La Escuela del Sur, que permanece como uno de los más consistentes movimientos artísticos del Siglo XX.
Fallece en Montevideo el 8 de agosto de 1949.

Fuente: Museo Torres García. En http://www.torresgarcia.org.uy.

 2.2. SU PENSAMIENTO

Toda América debe levantarse para crear un arte poderoso y virgen.
Joaquín Torres García

“He dicho Escuela del Sur; porque en realidad, nuestro norte es el Sur. No debe haber norte, para nosotros, sino por oposición a nuestro Sur. Por eso ahora ponemos el mapa al revés, y entonces ya tenemos justa idea de nuestra posición, y no como quieren en el resto del mundo. La punta de América, desde ahora, prolongándose, señala insistentemente el Sur, nuestro norte.”TORRES GARCÍA, J. (1941). Universalismo Constructivo. Buenos Aires, Poseidón.

 

2.3. EL SUR TAMBIÉN EXISTE

Asistir EL SUR TAMBIÉN EXISTE (en videoteca) desde el minuto 16:33 hasta el minuto 25:25

Analizar el video, las fotografías, las poesías y la entrevista a Benedetti ¿Por qué habla del sur en el norte y el norte en el sur?

Yo diría que el norte, es el poder
Y que el Sur, es todo aquello, que pelea, contra lo injusto
Diría que el norte, es el dinero
Y que el Sur a menudo, el hambre Diría que el norte, es el pasado
Y el Sur, el porvenir
Que el norte, es el miedo
Y que el Sur es la esperanza
Que el norte es la fuerza
Y el Sur es la astucia
Que el norte, es la prisa
Y el Sur, la paciencia

                           Joan Manuel Serrat

Con su ritual de acero, sus grandes chimeneas
sus sabios clandestinos, su canto de sirenas
sus cielos de neón, sus ventas navideñas
su culto de dios padre y de las charreteras
con sus llaves del reino el norte es el que ordena

pero aquí abajo, abajo, el hambre disponible
recurre al fruto amargo, de lo que otros deciden
mientras el tiempo pasa y pasan los desfiles
y se hacen otras cosas que el norte no prohíbe
con su esperanza dura el sur también existe

con sus predicadores, sus gases que envenenan
su escuela de chicago, sus dueños de la tierra
con sus trapos de lujo y su pobre osamenta
sus defensas gastadas, sus gastos de defensa
con sus gesta invasora, el norte es el que ordena

pero aquí abajo, abajo, cada uno en su escondite
hay hombres y mujeres que saben a qué asirse
aprovechando el sol y también los eclipses
apartando lo inútil y usando lo que sirve
con su fe veterana el Sur también existe

con su corno francés y su academia sueca
su salsa americana y sus llaves inglesas
con todos su misiles y sus enciclopedias
su guerra de galaxias y su saña opulenta
con todos sus laureles el norte es el que ordena

pero aquí abajo, abajo, cerca de las raíces
es donde la memoria ningún recuerdo omite
y hay quienes se desmueren y hay quienes se desviven
y así entre todos logran lo que era un imposible
que todo el mundo sepa que el Sur también existe

                      Mario Benedetti

 

 

3. ACTIVIDADES SUGERIDAS PARA DESPUÉS DE LA VISITA

3.2. PARA EL ÁREA DE CIENCIAS SOCIALES

3.2.1. REFLEXIONES SOBRE EL MATERIAL TRABAJADO CON ANTECEDENCIA

¿Cómo trata Torres García la dicotomía norte-sur?
¿Refleja esta obra una identidad americana?
¿Cuál es el mensaje de la obra?

3.2.2. NORTE Y SUR

Analizar y reflexionar sobre las siguientes tiras:
2
4
5
3

3.2.3 LA PATRIA GRANDE

Reflexionar sobre el pensamiento americanista de los hombres de las revoluciones del siglo XIX:
Yo deseo más que otro alguno ver formar en América la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riquezas que por su libertad y gloria. (…) ya que tiene un origen, una lengua, unas costumbres y una religión, debería, por consiguiente, tener un solo gobierno que confederase los diferentes estados que hayan de formase. Es una idea grandiosa pretender formar de todo el mundo nuevo una sola nación con un solo vínculo que ligue sus partes entre sí y con el todo.
Simón Bolivar
Los pueblos de América del Sur están íntimamente unidos por vínculos de naturaleza e intereses recíprocos
José Gervasio Artigas
Es la hora del recuento y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes.
Pueblos y no pueblos decimos de intento, por no parecernos que hay más que uno del Bravo a la Patagonia. Una ha de ser, pues que lo es América.
La historia de América, desde los incas a acá ha de enseñarse al dedillo, aunque no se enseñe la de los arcontes de Grecia. Nuestra Grecia es preferible a la Grecia que no es nuestra. Nos es más necesaria. Injértese nuestras repúblicas el mundo, pero el tronco ha de
ser el de nuestras repúblicas. Y calle el pedante vencido; que no hay patria en que pueda tener el hombre más orgullo que en nuestras dolorosas repúblicas americanas.
José Martí
Tiempo ha que no me pertenezco a mí mismo sino a la causa del continente americano.
José De San Martín
  • Trabajar el video LATINOAMÉRICA (en videoteca).

 

3.3 ACTIVIDADES PARA LENGUA Y LITERATURA

3.3.1 Comprensión y análisis de texto.

  • Leer el texto a continuación de Pedro Orgambide y reflexionar en grupos:
    • ¿ Qué fueron las reformas educativas del SXIX?
    • Cuenta con tus palabras cuál fue el aporte del uruguayo José Enrique Rodó a la juventud del SXX.
    • Investiga y define los conceptos: modernismo, eurocentrismo, cubismo y futurismo.
    • Analiza y reflexion a en grupo el siguiente párrafo: “El mapa dado vuelta de América Latina no significa ruptura con las estéticas del siglo XX, sino su adecuación a los nuevos puntos de vista que surgieron en esta zona, como signos vitales de su libertad creativa. Su aventura, su necesidad de cambio, su alejamiento del eurocentrismo, tal vez sean una señal de madurez, la afirmación de su identidad en relación con el mundo que le ha tocado en suerte”.

América Latina siempre ha sido una fiel receptora de los cambios que se operaban en el mundo, en los centros políticos y económicos de Europa. Esta característica, que algunos con sentido peyorativo llamaron eurocentrismo, se reflejó en las reformas estéticas que desde fines del siglo XIX tuvieron gran resonancia en los países de la región.

Cuando el escritor uruguayo José Enrique Rodó publicó en 1900 su conocido ensayo Ariel, alertaba a la juventud sobre la necesidad de acercar las nuevas estéticas, con un sentido humanista, a los valores espirituales de esta parte del mundo. Continuaba así la prédica iniciada en el siglo XIX por los cultores del modernismo (el nicaragüense Rubén Darío, el cubano José Martí, el argentino Leopoldo Lugones) que afirmaban, a partir de una nueva estética, la voluntad de cambio y de autodeterminación de numerosos escritores y artistas de América Latina.

Esta voluntad de cambio se había originado en las reformas educativas del siglo XIX, que llevaron adelante hombres ilustres como Domingo F. Sarmiento, José María Hostos, Andrés Bello, quienes impulsaron una renovación total de la pedagogía y llegaron incluso a modificar la gramática del idioma común de esta “América que habla en español”. A ese cambio cultural siguió el cambio estético que dejó atrás la retórica neoclásica heredada de España y los énfasis del romanticismo de Inglaterra y Francia. Pero sólo a comienzos del siglo XX se hizo muy clara esta correspondencia entre educación, literatura y arte.

El nacimiento del siglo inauguró, en el ámbito artístico, un extenso período conocido como la modernidad. Lo nuevo estaba en la arquitectura (art nouveau), en diversas escuelas pictóricas derivadas del impresionismo, en la exaltación de los adelantos técnicos del nuevo siglo (el automóvil y el avión cantado por los primeros futuristas), en los movimientos estéticos que respondían a los cambios sociales y políticos que se sucedían en el mundo: el fin de algunas monarquías, el crecimiento de la vida democrática en los países de América Latina, el ocaso del mundo colonial. Los latinoamericanos dejaban de ser sólo receptores de esos cambios, para transformarse en emisores de un mundo nuevo.

Así, en 1910, con la Revolución Mexicana se produce una de las reformas más profundas en la vida política de ese país, que conlleva, a la vez, una renovación estética: la que se expresa en el nacionalismo cultural de José Vasconcelos y en el ciclo narrativo de la revolución, con emergentes como Mariano Azuela, quien publica su novela Los de abajo en 1915. Con todo, la reforma estética más significativa (al menos, la que más se conoce en el mundo) es la que protagonizan los pintores del muralismo mexicano: Diego Rivera, José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros.

¿Hasta qué punto estos artistas asimilan las transformaciones estéticas del siglo XX y las adaptan y condicionan a su realidad? Diego Rivera, por ejemplo, residente en Europa desde 1907 hasta 1921, asimila la experiencia cubista “a la mexicana” (el español Ramón Gómez de la Serna define esta experiencia como riverismo). Por su parte, David Alfaro Siqueiros incursionó en el futurismo para traducir el movimiento y la dinámica del siglo XX, a la vez que exploraba la monumentalidad a partir de la escultura azteca. Lo nuevo, en todo caso, consistía en vincular las reformas estéticas a la propia tradición latinoamericana. Este criterio recorrió nuestro territorio, sumando diferentes lenguajes. La osadía y el inconformismo del arte coincidían con otros movimientos culturales; en la Argentina, por ejemplo, con la Reforma Universitaria de 1918, que se expandió de sur a norte por su carácter renovador.

Cubismo y futurismo fueron las dos vertientes sobre las que construyó su obra el argentino Emilio Pettoruti, el pintor arquetípico de la vanguardia en la década de 1920. La misma época en que Jorge Luis Borges aparecía como epígono del ultraísmo, la estética que valorizaba la metáfora como parte esencial del discurso poético. Entretanto, en 1922, en México, Manuel Maples Arce proclamaba: “El estridentismo es una razón de estrategia. Un gesto, una irrupción”. Un ademán irreverente que compartía en aquel tiempo el joven Borges, cuyo criollismo suburbano se expresaba en el idioma de los argentinos, “el de nuestra confianza, el de la conversada amistad”, según decía.

Cuando el pintor uruguayo Joaquín Torres García dibujaba el mapa de América del Sur invertido, con el extremo sur apuntando hacia arriba, señalaba un nuevo camino estético: el del constructivismo universal. Ese mapa dado vuelta, contralectura de los modelos estéticos europeos, puede leerse desde diferentes puntos de vista en América Latina: desde los morros de la pobreza con las ondulantes mulatas de Di Cavalcanti en Brasil, hasta los desocupados de Antonio Berni en la Argentina. En ese mapa puede coincidir el lenguaje piccasiano con los ritos yorubas del artista cubano Wifredo Lam, hijo de un chino y una mulata.

América Latina reformulaba de este modo, desde su realidad particular, el movimiento de renovación artística que se producía en Europa, influenciado a la vez (globalización avant la lettre) por la pintura oriental y la escultura africana. Porque “todos aprendemos de todos”, como decía el maestro Alfonso Reyes. Así, durante las dos primeras décadas del siglo XX, junto a la oleada inmigratoria que llega a la Argentina, se afianzan dos géneros teatrales de origen europeo: el sainete y el grotesco. El primero, derivado del sainete español y la zarzuela; el segundo, del grotesco italiano. Nadie duda hoy de que se trata de dos vertientes fundamentales del teatro criollo, del llamado “género chico”, cuya vigencia se prolongó hasta los años treinta.

Un nuevo tipo de intelectual aparecía entonces en la Argentina: ya no era el hijo de la familia patricia, dueño de la riqueza material y la cultura, sino un descendiente de la oleada inmigratoria. Dos hermanos pueden servir de ejemplo: Enrique Santos Discépolo, el famoso autor de tangos, además de actor de cine y teatro, y Armando Discépolo, considerado el padre del grotesco argentino. En ambos se funde lo culto y lo popular. Eran hijos de don Santo, un músico italiano que llegó a la Argentina con una medalla del Conservatorio Real de Nápoles y que trabajó en Buenos Aires en la banda de bomberos. Los hermanos Discépolo pertenecen a esa oleada de hijos de inmigrantes, a la “chusma bravía”, como la llamaba Evaristo Carriego, que simpatizó a comienzos del siglo XX con el anarquismo, que acompañó después el ascenso del radicalismo al poder, que denunció el golpe de Estado de 1930 y los años de crisis, fraude y ollas populares. Otro de esos hombres fue el poeta Homero Manzi, animador de FORJA (Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina) en 1935, quien diez años más tarde propició el acercamiento de un grupo de intelectuales al incipiente peronismo. Ajeno a todo elitismo, Manzi, autor de memorables tangos y milongas, prefirió ser –como él decía– “antes que un hombre de letras, un hombre que hacía letras para los hombres”.

Vanguardia y política estaban presentes en la obra de los pintores argentinos de los años treinta y cuarenta, como Lino Enea Spilimbergo, quien había estudiado en Francia con André Lothe y quien, influenciado por el cubismo, buscaba un acercamiento a lo social, lo mismo que Raúl H. Castagnino. Otros pintores trabajaban como escenógrafos del teatro y el cine nacional, donde se reflejaban problemas sociales de la Argentina. Películas como Prisioneros de la tierra (1939), dirigida por Mario Soffici, o Los afincaos (1941), dirigida por el novelista y fundador del Teatro del Pueblo, Leónidas Barletta, muestran el alto grado de madurez alcanzado en el cruce de lo político y lo estético.

Otro tanto ocurría con la novelística de Brasil en aquel entonces (representada por Manuel Antonio de Almeida, Machado de Asís, Lima Barreto), que había incorporado elementos del habla y la tipología popular que encontrarán luego su resonancia en la estética de Guimaraes Rosa y en la épica y la picaresca de Jorge Amado. Coincide este movimiento literario con la pintura de Cándido Portinari, un muralismo que logra el feliz sincretismo entre la experiencia estética de las vanguardias y la preocupación social y política.

Así como en la música brasileña no hay límites rígidos entre lo culto y lo popular (Villalobos es un exponente de este rasgo), tampoco lo hay entre las artes plásticas y las fiestas populares. En San Pablo, Flavio de Carvalho realiza exposiciones de arte cerca de donde transcurren las fiestas de carnaval, y se lo considera un precursor de la perfomance en América Latina desde que irrumpió, irreverente, en una procesión de Corpus Christi.

En Chile, el artista y arquitecto Roberto Matta, quien trabajó en París con Le Corbusier y fue amigo de García Lorca y Salvador Dalí y militante del surrealismo liderado por André Breton, hacía suyas las palabras de su compatriota, el poeta Vicente Huidobro: “El poeta, conciencia de su pasado y de su futuro, lanza al mundo la declaración de su independencia frente a la Naturaleza. Y no quiere servirla más en calidad de esclavo”. La obra de Roberto Matta, quien murió a fines de 2002, abarca varias décadas del siglo XX, de sus vanguardias estéticas y de sus peripecias políticas.

Así como en las primeras décadas del siglo XX la literatura registra las voces del indigenismo (por ejemplo, en la obra de José María Arguedas), en la segunda mitad del siglo esas voces se complementan con el realismo trascendente de Juan Rulfo, con la experimentación formal de los escritores del boom latinoamericano (Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Carlos Fuentes, Julio Cortázar) y con lo real maravilloso de Alejo Carpentier.

Un proceso parecido tiene lugar en la plástica latinoamericana, con el ecuatoriano Osvaldo Guayasamín, el peruano José Sabogal, el mexicano Luis Cuevas y el argentino Carlos Alonso, quienes retoman, a veces de manera paródica, temas y personajes utilizados por los europeos. Así, Carlos Alonso traduce La Divina Comedia en imágenes contemporáneas que representan un infierno castrense, ámbitos de tortura, un cielo de cosmonautas. Su visión expresa las vicisitudes de nuestro tiempo, tanto como el Dante expresa las del suyo. Habría que sumar a estas experiencias el gesto paródico-histórico que realizaron en los años sesenta los integrantes argentinos de la Nueva Figuración (Rómulo Macció, Luis Felipe Noé, Carlos de la Vega y Ernesto Deira), quienes compartieron ese tiempo de cambios con el informalismo, el arte óptico y conceptual o el pop, originado en los Estados Unidos y con fuertes resonancias en los centros urbanos de América Latina. La tarea de analizar este complejo sistema de influencias aún está en sus comienzos y seguramente abrirá nuevas perspectivas a la exploración crítica.

El mapa dado vuelta de América Latina no significa ruptura con las estéticas del siglo XX, sino su adecuación a los nuevos puntos de vista que surgieron en esta zona, como signos vitales de su libertad creativa. Su aventura, su necesidad de cambio, su alejamiento del eurocentrismo, tal vez sean una señal de madurez, la afirmación de su identidad en relación con el mundo que le ha tocado en suerte.

FUENTE: Revista Todavía, número 4, 2003.

3.4 PARA LA ESCUELA PRIMARIA Y LOS NIVELES INICIALES

Observamos la obra “América Invertida” de Joaquín Torres García y pensamos:
  • ¿Qué esta siendo representado en la obra? ¿Puedes identificar un lugar, país, o un continente? ¿Qué sucede con la posición del dibujo?¿Hay un error? ¿El dibujo está al revés?
  • Colorea América Invertida.

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4. MATERIAL DE APOYO PARA ALUMNOS, DOCENTES Y VECINOS
CALLE 13 – LATINOAMÉRCIA (VIDEO) en: https://youtu.be/DkFJE8ZdeG8 (VER VIDEOTECA)
EL SUR TAMBIÉN EXISTE (VIDEO) en: https://youtu.be/rkkzmKpc8mc? (VER VIDEOTECA)
MUSEO TORRES GARCÍA – PÁGINA WEB en: http://www.torresgarcia.org.uy.
TORRES GARCÍA, J. (1941). Universalismo Constructivo. Buenos Aires, Poseidón.
TEC (2014). La Historia Viva en las Aulas. Año 1, Número 8. (en anexo).