El hombre que ha vivido a través de los
milenios con esta gran columna
vertebral que es la Cordillera de los
Andes, es una misma cultura que viene
desde México y se va al sur extremo de
este continente, y esto nos hace pensar
en la necesidad contemporánea de
volver a la unidad latinoamericana en
todo sentido, sobre todo en el sentido
espiritual.
Oswaldo Guayasamin
1. ELEMENTOS BÁSICOS DE ORIENTACIÓN
MURAL: MADRE Y NIÑO
ARTISTA: OSWALDO GUAYASAMIN
PAÍS: ECUADOR
FOCO PRINCIPAL: GÉNERO. DIVERSIDAD E IDENTIDAD CULTURAL. PUEBLOS ORIGINARIOS. INTEGRACIÓN LATINOAMERICANA. BIODIVERSIDAD. GUERRAS.VIETNAM
2. MATERIAL SUGERIDO PARA EL TRABAJO PREVIO A LA VISITA

2.1. EL AUTOR

Oswaldo Guayasamín nace el 6 de Julio de 1919, en Quito, Ecuador. Fue el mayor de 10 hermanos, hijos de una familia humilde de descendencia indígena por parte de su padre y de descendencia mestiza por parte de su madre, quien muere a los 46 años a causa de una vida de privaciones y pobreza que dejan una profunda huella en un niño de tanta sensibilidad.
Su primer encuentro con la crueldad de la vida, el azote de la violencia y la injusticia de los asesinatos, que le llena de ira y rebeldía el corazón, se plasma en el cuadro que titula “Los Niños Muertos” que recoge la brutal escena de un grupo de cadáveres amontonados en una calle de Quito, entre los que consta un chico de su barrio, su mejor amigo, de apellido Manjarrés, asesinado por una bala perdida.
Desde entonces asume una posición, frente a las crueldades e injusticias de una sociedad que discrimina a los pobres, a los indios, a los negros, a los débiles que plasma en sus obras.
Su nombre y ascendencia indígena, la pobreza de su infancia, el asesinato de su amigo, la crisis agobiante de los años 30, la Revolución Mexicana, la Guerra Civil española, y todo lo que va sucediendo en el mundo le hacen ver y sentir una realidad que se agudiza con el paso del tiempo y frente a la cuál asume una actitud ideológica que se refleja en su concepción plástica y su actitud política, que lo acompañará durante toda su vida. Oswaldo Guayasamín fallece el 10 de marzo de 1999.

 

2.2. LA EDAD DE LA TERNURA

Mi pintura no es fácil, no es de cartel,
pero yo puse allí toda mi alma
y reflejé los temas más eternos,
como el odio, el amor, la ternura.
Oswaldo Guayasamin.

Una colección que es un homenaje de amor a su madre, a las madres, como símbolo de defensa de la vida, que Guaysamín llamó la serie “Mientras viva siempre te recuerdo” o la “La Edad de la Ternura”, el tercer movimiento de la pintura de Guayasamín.
En los más de 100 cuadros que componen “Mientras viva siempre te recuerdo” el artista resalta la pureza y la fuerza del vínculo entre madres e hijos y la inocencia de los niños. Busca rescatar lo más auténtico de las relaciones humanas, aquello que permanece en la historia y que influyó silenciosamente en los hombres de todos los tiempos. Aquí el artista plasma el cariño y la naturaleza protectora de las madres con sus hijos. El uso de colores cálidos y puros para pintar a la madre y al niño le otorga calidez al vínculo que los une. La posición del niño en el centro de la madre y el abrazo de ella, hacen alusión al embarazo, y a como la protección del vientre materno permanece más allá del parto. Por otra parte, los ojos de la madre reflejan su amor, mientras que los del niño transmiten su ingenuidad y delicadeza.

2.3. LA EDAD DE LA IRA

Mi pintura es para herir, para arañar y
golpear en el corazón de la gente.
Para mostrar lo que el Hombre hace en
contra del Hombre.
Oswaldo Guayasamin.

Tras varios años de intenso trabajo, en 1968 presentó en el Museo de Bellas Artes de la Ciudad de México su segunda serie de envergadura, titulada LA EDAD DE LA IRA compuesta por 260 obras que se agrupan por series (Las manos, Cabezas, El rostro del hombre, Los campos de concentración, Mujeres llorando), en las que el pintor recoge diversos elementos de su experiencia vital para plasmar en una deslumbrante sucesión de telas el drama y la tragedia del hombre de nuestro tiempo. “La Edad de la Ira” ha sido considerada una de las últimas grandes realizaciones de pintura política del siglo XX y, tras su exhibición en México, fue presentada a lo largo de 1973 en el Palacio de la Virreina (Barcelona), en las Galerías Nacionales de Praga y en el Museo de Arte Moderno de París.

3. ACTIVIDADES SUGERIDAS PARA DESPUÉS DE LA VISITA

3.1. PARA EL ÁREA DE CIENCIAS SOCIALES

3.1.1 LA EDAD DE LA TERNURA

Ser Madre
Reflexionar individualmente sobre el siguiente texto y luego hacer una puesta en común con debate:

El estereotipo más generalizado (y también más idealizado) del género femenino es, sin duda, el que señala que ser mujer es igual a ser mamá. La idealización de la mujer reside, para este estereotipo, en la maternidad. Y no se considera “mujer completa” a la que carece de hijos. Se parte de la creencia “popular o presuntamente científica” de que existe un instinto maternal, biológico, común a todas las mujeres. La observación de los juegos infantiles nos puede mostrar hasta qué punto esta conducta es aprendida. Infinidad de mujeres han hecho de su maternidad una elección amorosa y consciente. Algunas han elegido no ser madres; otras, no han podido serlo. Habría que preguntarse si debemos, por ello, considerarlas, a unas y otras, “menos mujeres”.

FUENTE: Con Otros Ojos. Mirarnos en Clave de Género.

Ser Madre. ¿Una elección?
Reflexionar en grupos sobre los tres testimonios a continuación, extraídos de un artículo del diario página/12. Cada grupo elige un testimonio y lo dramatiza inventando día logos entra la protagonista de la historia y otros personajes como la amiga, los padres, la profesora, el novio, etc. Realizar la dramatización en el aula para los demás grupos.

TESTIMONIO 1
“Para mí, ser mamá es un proyecto de vida, es lo principal. Antes estudiaba por estudiar, pero ahora lo hago por mis hijas”, resume Jessica Tempran, quien a los 21 años es madre de dos nenas, una de tres años y otra de uno y medio. “Ser mamá me hizo ser más madura”, asegura, en una de las aulas de la Escuela Media Nº 1, de Villa Lugano, donde ahora cursa cuarto año. Y aunque asegura que su primer embarazo, a los 17 años, no fue buscado, reconoce que “era consciente de que me estaba descuidando con mi novio”.
Jessica cuenta que para cuidarse tomaba pastillas anticonceptivas, aunque “tenía que comprarlas, porque había pedido en la salita donde me atiendo y no tenían para darme”. La llegada de la segunda beba también fue sorpresa, pero con un agregado: Jessica “no quería saber nada”con tener otro bebé. “No quería tener más hijos. Me parecía que era mucho trabajo”, dice. Ahora insiste en que no quiere tener más hijos y reconoce que la maternidad le quitó libertad: “Ya no puedo salir con mis amigas como antes”.
Tuvo que dejar la escuela pero pudo reanudarla más tarde. Ahora, a un año y medio de alcanzar el título secundario, sueña con la universidad y con un futuro como “psicóloga infantil”.

TESTIMONIO 2
Lilian Falcón tenía 16 años cuando quedó embarazada y, a diferencia de la mayoría de las adolescentes, para ella la noticia no fue sorpresa: “Lo estaba buscando desde hacía tres meses”, confiesa. “Ya me había ido a vivir con mi novio porque en mi casa no estaban bien las cosas. Cuando mi mamá me tuvo, mi papá se borró. Después ella siguió teniendo hijos con otros hombres y yo me fui a vivir con mis padrinos”, cuenta Lilian, que no oculta su proyecto de vida: “Siempre quise formar la familia que nunca había tenido”.
“Soñaba con tener un marido y un hijo. Y la verdad es que no creo posible haber tenido otro proyecto de vida. Porque, además, primero está mi hijo y después están el resto de mis cosas”, define. Lilian piensa “quedar nuevamente embarazada, pero mucho más adelante porque quiero tener primero mi casa propia y asegurarme de que no le falte nada”.
A los 18 años, esta joven que no escatima en sonrisas cuenta que no dejó “en ningún momento la escuela”, pese al nacimiento de Diego, que ya roza el año de vida. Igual, admite que en un primer momento dudó “en seguir estudiando porque, cuando quedé embarazada estaba en otro colegio donde no se veían chicas con panza”. “Me daba miedo de que la noticia de que iba a tener un hijo no fuera bien recibida”, expresó Lilian.

TESTIMONIO 3
Mientras Paula se sienta lentamente en una de las sillas del aula, deja traslucir su timidez. Le faltan muy pocos días para parir pero, pese a sus 15 años, no parece tener miedo. Al punto de que a menos de una semana de cumplir los nueve meses de embarazo sigue asistiendo a la escuela porteña en la que cursa tercer año. Paula Lobo quedó embarazada porque se cuidaba “con un té de yuyos” que le dieron en la farmacia, pero que “no me hicieron nada”, señala. “Recién cuando me enteré de que iba a tener un hijo fui al hospital, el médico me explicó cómo tenía que cuidarme”, explica.
Incluso, Paula asegura que “no tenía idea de que en las salitas reparten pastillas o preservativos”. Cuando se enteró de que había quedado embarazada, “no sabía cómo decírselo a mi mamá, porque tenía miedo de que se enoje, pero de a poco lo entendió”. Su novio, también adolescente, y con el que se fue a vivir hace unos meses, quedó “desconcertado” cuando se enteró porque “tener un hijo es mucha responsabilidad”, repite Paula.
Al igual que otras mamás de su edad, Paula dice que quiere “esperar mucho tiempo hasta volver a quedar embarazada”. Ahora, su objetivo es “tratar de seguir adelante”. “Quiero seguir estudiando para ser policía”, sostiene.

FUENTE: Página12, domingo 8 de agosto de 2004.

Los Estereotipos de Género

Después de ver el video “Estereotipos de género en la publicidad” (ver videoteca) realizar un cuadro como el siguiente, clasificando a quien van dirigidas las publicidades.

T1

  • Realizar una reflexión en grupo sobre ¿cuáles son los estereotipos de género? ¿por qué se construyen? ¿a quien benefician
  • Hacer una lectura individual del siguiente texto:

DESDE ANTES DE NACER. LA IDENTIDAD DE GÉNERO

Desde el embarazo, nuestra madre, nuestro padre y/o familias comienzan a construir nuestra identidad de género comprándonos ropita rosa o celeste, hebillitas y muñecas, o camioncitos y pelotas de fútbol. A medida que vamos creciendo a las chicas se nos enseña a cuidar a nuestros hermanitos más pequeños y a realizar todos los quehaceres domésticos. A los chicos nos enseñan a jugar al fútbol y a no llorar.

En cada etapa de la vida, se refuerzan de manera cotidiana estos patrones culturales para cada género. Los varones nos identificamos con papá, los tíos, los abuelos, es decir con lo masculino. Las mujeres hacemos lo mismo con mamá, las abuelas y las hermanas, con lo femenino
(…).Por eso, entre los dos y los cuatro años, aún cuando todavía no tenemos muy claro las diferencias biológicas, chicas y chicos ya tenemos conciencia de nosotras mismas y nosotros mismos como varones y mujeres. Es que la identidad de género se transmite como el lenguaje, a través de la educación y la cultura, y por eso es difícil de modificar pero no imposible. La identidad de género no viene como un sello de la naturaleza al momento de nacer. La familia y la sociedad nos van formando en el deber ser de mujeres y varones. La familia y la sociedad nos van construyendo a lo largo de la vida.
Actualmente las identidades de género no se limitan a la diferenciación entre hombres y mujeres. Algunos grupos reconocidos con la sigla GLTTB (gays, lesbianas, travestis, transexuales y bisexuales) se identifican con el término transgéneros. Eva Giberti sostiene que “la aparición del término transgénero proporcionó un lugar para quienes se sienten y se reconocen en una dimensión diferente de la que abarca el binomio hombre-mujer. Describe a quienes, al expresar su sentido de identidad, entran en conflicto con las normas de género según las convenciones contemporáneas que regulan los comportamientos de cada sociedad”. Las personas que se reconocen como transgenéricas no desean ser identificadas como hombres o mujeres. Generalmente aquellas personas que eligen una orientación sexual diferente a la heterosexual –o rechazan las normas sociales que consideran a los ordenamientos sexuales como algo inamovible o establecido – son socialmente discriminadas y obligadas a desarrollar su sexualidad en forma marginal y, en muchos casos, perseguidas y sancionadas por la expresión pública de su identidad u orientación sexual. Esta situación las y los coloca en condiciones de vulnerabilidad en diversos aspectos de sus vidas, principalmente en el acceso a la educación, la salud y un trabajo digno. Darnos la posibilidad de pensar sobre otras identidades de género nos permite visualizar estas situaciones de vulneración de sus derechos humanos.

FUENTE: Con Otros Ojos. Mirarnos en Clave de Género

Realizar un debate en el aula sobre los siguientes temas:

  • ¿La decisión de la anticoncepción es responsabilidad de la mujer?
  • ¿Es bueno que los varones demuestren sus emociones?
  • ¿Las mujeres deben recibir el mismo sueldo que un varón si realizan la misma tarea?
  • ¿Cómo se siente un varón cuando tiene una jefa mujer?

Reflexionar y debatir en el aula sobre las siguientes aseveraciones:

  • Las actividades domésticas son exclusivamente responsabilidad de las mujeres.
  • El hombre es quien debe sostener económicamente a la familia.
  • Los varones tienen más deseo sexual que las mujeres. o Las mujeres son chismosas y charlatanas
  • Los varones tienen cerebro más grande y por eso son más inteligentes que las mujeres.

Realizar en grupos las siguientes actividades:

  • Inventar una publicidad de electrodomésticos que esté dirigida tanto a los varones como a las mujeres.
  • Cantar una canción en cuya letra identifican aspectos que denigran a las mujeres y reflexionar sobre su contenido.
  • Buscar tres ejemplos de varones que desarrollan actividades tradicionalmente femeninas.
  • Dar ejemplos de roles o tareas que tradicionalmente desarrollaban varones y mujeres, y que hoy sienten que están cambiando.
  • Contar un chiste machista y en grupo analizar su contenido.
  • Contar un chiste feminista y en grupo analizar su contenido.

Los Estereotipos de Género. La Diosa y el Ganador

Organizar grupos de varones en un lado y mujeres por otro. Los varones dibujaran, por consenso y entre todos, a su mujer ideal y que las chicas, por consenso y entre todas, dibujaran a su varón ideal.
Pueden escribir hasta diez atributos que describan a esa mujer y a ese hombre ideales (es importante que escriban lo que no está dibujado).
Luego pegar los afiches y leer lo que cada grupo escribió y entre todos se reflexiona sobre las distintas expectativas de los varones y las mujeres. La coherencia o incoherencia entre la imagen y los adjetivos, las similitudes o diferencias entre las expectativas de varones y mujeres, qué sensaciones produce a cada uno lo que los integrantes del otro grupo esperan de ellos y ellas y qué de todo lo que allí se espera es “propio” o cultural y modificable.

3.1.2 LA EDAD DE LA IRA

Cabeza de Napalm

“Los rostros y las manos que pintaba Guayasamín son inolvidables, una vez que se ha visto cualquiera de ellos, a muchos se nos graba en la mente y en el corazón de por vida. Son los rostros y las manos de nuestra gente, nuestros indios que rabian o suplican; son aquellos a quienes preferimos no ver porque nos confrontan con nuestra propia conciencia. Pero ahí están demasiado expresivos, quizás algunas veces teatrales en exceso. Cada línea está torcida y discontinua, semejante al desdibujo de una existencia marcada por las desgracias. Cada superficie está manchada y sucia, tal como percibe la vida alguien a quien se le ha arrancado la esperanza. Tanto dolor se aproxima a la locura, a la enajenación completa que termina por desarticularnos.”

Fuente: Universidad Francisco Marroquín – Guatemala

La siguiente obra CABEZA DE NAPALM corresponde a su serie LA EDAD DE LA IRA.

1

 

La Niña del Napalm

  • ¿Qué quiso expresar con esta pintura?
  • ¿Qué es el Napalm y donde fue utilizado?

La Niña del Napalm El 8 de junio de 1972, Kim Phúc tenía nueve años y llevaba tres días en un templo de la población de Trang Bang, en plenaGuerra de Vietnam. Estaba con su familia, y permanecían en el lugar sagrado porque pensaban que era seguro. “Entonces escuchamos unos aviones que avisaban que se disponían a bombardearnos”, cuenta a El Huffington Post. “Comenzamos a correr fuera del templo porque nos avisaron los soldados” continúa.
Los aviones estaban cada vez más cerca y, cuando la pequeña levantó la vista, vio cuatro bombas caer. “Oí el ¡pum! varias veces y entonces vi el fuego. Todo a mi alrededor estaba ardiendo y mi ropa también. Estaba muy asustada”, recuerda, cansada de volver a contar ese trágico episodio. “En ese momento agradecí a Dios que mis pies no estuviesen quemados y así poder huir”, continúa. Junto a sus hermanos y a sus primos siguieron corriendo todo lo que pudieron, hasta que Kim Phúc cayó desmayada por el dolor de las quemaduras.

2

 

  • Esta foto fue tomada durante la guerra de Vietnam. Investiga sobre esta guerra.
  • ¿Qué impacto tuvo esta foto en el mundo? ¿Qué denunciaba?
  • Investiga sobre el vietcong. Qué tácticas empleaban para la guerra.

Historias del Vietcong

Después de leer el artículo siguiente debatir en el aula el papel de las mujeres en la guerra de Vietnam. VIETNAM. MUJERES DEL VIETCONG Tran Thi Gung apunta con su fusil en mitad de una emboscada. Dang Thuy Tram es doctora en un hospital enterrado en la selva. Vu Thi Vihn trabaja por las noches rellenando cráteres en un sendero a la sombra de una montaña. Vo Thi Mo dirige un batallón femenino y planifica las misiones más riesgosas. Durante los años de la “Guerra Americana”, las mujeres del Vietcong marcaron la diferencia en la lucha de todo un pueblo por su liberación.

1. La paciencia es el oxígeno de la emboscada. De nada sirve la ansiedad. Hay que esperar. Apenas el músculo tenso sobre el fusil, la respiración mansa y regular, el ojo que apunta y el ojo que duerme, el dedo que juega sobre el gatillo frágil de un AK-47. El resto es jungla, sombras de la tarde que se cruzan por delante de la mira, el vuelo zigzagueante de los helicópteros que rastrillan la zona, los pocos pájaros que quedan sobre los árboles, el hambre compañero, el sueño que ataca. De nada sirve pensar, mucho menos recordar. La paciencia es oxígeno, pero también es atención permanente. Cualquier leve movimiento en el follaje, el mínimo sonido que rompa la rutina de la selva que respira, y la tensión endurece los músculos. La emboscada es aprender a esperar, quizás nada durante horas. Estar listo, pero saber también que es probable que no haya ruidos que rompan la calma ese día, que no haya sombras extrañas que se crucen entre el fusil de la guerrillera y la selva húmeda que rodea al poblado de Xom Moi, cerca del puesto de avanzada en Dong Du.
Era ley del Vietcong esperar.
Esperar hasta el último instante posible, hasta que la respiración del enemigo se perciba a centímetros de distancia, hasta que la tensión haga estallar los nervios y empuje el dedo hacia el gatillo. Pero disparar a distancia era peor que desertar. Eso el Vietcong lo sabía. Disparar a distancia era inútil, era malgastar munición y también delatar la propia posición. También era suicida: un segundo después de esa ráfaga apresurada, los soldados invasores volverían sobre sus pasos y comunicarían por radio, de inmediato, las coordenadas para el ataque. Dos minutos después, aquella franja de selva sería un infierno. Un par de pasadas y los helicópteros estadounidenses dejarían su reguero de napalm a cientos de metros a la redonda. Entonces, no habría huída posible. Entonces, no habría guerra posible. Había que esperar. Había que respirar paciencia hasta ese último segundo, hasta que el enemigo y su sombra rozaran el caño del fusil del vietcong oculto en la jungla, invisible en una selva a la que nunca llegaban los rayos del sol. La respuesta debía ser rápida, fugaz, casi cuerpo a cuerpo. Los jefes del Vietcong llamaban a esa táctica “agarrar al enemigo por la hebilla del cinturón”, y la definición era literal. Elegir el momento y el lugar, siempre, de cada enfrentamiento. Esperar hasta el último segundo, y atacar. Lanzarse a punta de bayoneta contra soldados que temían una guerra que no conocían. Después, retirarse de inmediato, sin dilaciones. No dar tiempo al bombardeo, no dejar huellas. Descansar y otra vez, esperar. Tran Thi Gung respiraba paciencia, mientras su rostro era selva y su fusil seguía en posición. Su apellido significaba “jengibre” y tenía 17 años cuando abandonó su aldea en Trung Lap Ha, a 40 kilómetros de Saigón, para sumarse a los guerrilleros del Frente de Liberación Nacional (que los occidentales y vietnamitas del sur llamarían despectivamente vietcongs). Era la única mujer en su unidad. Su primer combate fue en 1965, en las cercanías de la aldea de Xom-Moi. Entonces, ahora, que espera agazapada. Un ruido desata sus nervios. Abre la boca, se afirma sobre un fusil que le parece ahora más grande que antes, y apunta. Y espera. Una sombra se cruza entre su fusil y la maleza. Entre la espera y la tensión de la balacera inminente. Son ellos. Son gigantes. Son un blanco fácil para Tran, vietcong de 17 años. Tran contiene la respiración. Y dispara.
Unos minutos después, abandona su posición sin apuro y recoge del suelo las armas de los muertos. Ahora sí, emprende la retirada. La jungla la abriga. Algunos días más tarde, Tran recibe una condecoración que dice: “Valiente destructora de infantes estadounidenses”. Horas después de la premiación, vuelve a la selva. Demora unos minutos en acostumbrarse al murmullo del pantano. Busca con su fusil la posición más cómoda. Tran ha escuchado, alguna vez, la frase de Lenin. La ha escuchado en reuniones con sus compañeros o en un discurso del Tío Ho por Radio Hanoi, o quizá la ha leído en un documento. Sola y recostada en la espesura, sonríe mientras prepara su fusil para una nueva emboscada. Ni el hambre ni el sueño borran la hermosa sonrisa en su rostro pequeño. Tran Thi Gung espera, y apunta. En su memoria, persiste una frase de Lenin: “Paciencia e ironía son virtudes de los revolucionarios”.

2. “Al mediodía, la jungla duerme debajo de un grueso manto de silencio”, anota la joven doctora en su diario. Más tarde, añade: “Por la tarde, la lluvia que cayó sobre el bosque dejó las hojas mojadas y frágiles, pálidas y claras por los rayos del sol, como las manos de esmeralda de una doncella cautiva en una fortaleza prohibida”. Pero el remanso de tranquilidad es una excepción en la rutina del hospital de campaña, oculto en la maleza en el distrito de Duc Pho, en la provincia de Quang Ngai. Cuando no llegan contingentes de soldados heridos, hay que cortar le ña, cavar refugios o transportar bolsas de arroz. La calma es un mínimo oasis para la doctora Dang Thuy Tram, y también para sus amigas enfermeras, compañeras de soledad en aquel dispensario situado a escasos metros de una base militar enemiga; protegida por la jungla que todo se devora. Cuenta ya con un año de experiencia como médica principal del hospital, desde aquel 23 de diciembre de 1966, cuando se alistó como voluntaria y abordó un camión en Hanoi para recorrer 400 kilómetros y viajar hacia Quang Bihn, junto con soldados y periodistas. Después, caminó durante tres meses por el sendero que bordea la cordillera de Truong Son con una mochila gigante a cuestas. Tres meses de caminata rumbo al frente; marchando de noche, durmiendo de día, despertando de improviso por las bombas que estallan en algún recodo del camino, comiendo brotes de bambú, padeciendo indecibles dolores para llegar, a fines de marzo de 1967, hasta Duc Pho, hasta aquella fortaleza médica imposible de ver a menos de dos metros de distancia. “¡Guerra! ¡Cuánto te odio, y cuánto odio a los belicosos demonios estadounidenses! ¿Por qué disfrutan masacrando gente sencilla y amable como nosotros? ¿Por qué matan sin piedad a jóvenes que aman la vida como Lam, como Ly, como Hung y miles más, que sólo defienden su patria llenos de sueños”, se pregunta en su diario. El trabajo es extenuante, cada día llegan y se van del frente compañeros del vietcong, y el hospital es su único refugio, su única salvación. Allí los espera Thuy, una sonrisa curtida por la guerra los recibe. Un rostro cálido, una joven doctora de 25 años, amante de la literatura rusa y francesa, de la poesía vietnamita. Ella los espera. Thuy anota en su diario que el 13 de marzo de 1969 llega al hospital un camarada desangrado por una herida, que empeora después de la operación y que no hay forma, que ya nada es posible, que una esquirla cortó alguna vena y que el camarada se pierda en la bruma de la muerte. En sus bolsillos, tan solo una libreta encuentra Thuy, allí está la foto de una hermosa joven y una carta. Una carta que promete aguardar lo que sea necesario el regreso de su amado, que llora nostalgias y proyecta sueños imposibles para los dos, separados por la guerra. En el pecho del soldado, Thuy encuentra un pequeño pañuelo con una leyenda bordada: “Te espero”, dice. Esta tarde mansa en el hospital, Thuy escribe en su diario: “Si algún día vivimos rodeados de las fragantes flores del socialismo, debemos recordar esta escena para siempre, recordar el sacrificio de aquellos que derramaron su sangre por una causa común. ¿Quién nos ha ocasionado todo este sufrimiento, camaradas? Son los demonios que rapiñan nuestra patria”.

3. A lo largo de la frontera entre Vietnam y Laos, a la sombra imponente de la cordillera de Truong Son, una red de caminos serpenteantes reciben el paso de cientos de camiones con soldados y pertrechos que van del Norteliberado al Sur títere del poder americano. Los occidentales se empeñan en llamar a aquél sendero de múltiples vías como “la Ruta Ho Chi Minh”. Se trata del único medio de abastecimiento con que cuentan las fuerzas del Ejército Norvietnamita para la asistencia del Vietcong en el Sur, de allí su importancia estratégica, de allí también el bombardeo diario de los aviones americanos sobre la zona, la devastación de las regiones cercanas con toneladas de defoliante químico con el objeto de destruir cultivos y arrasar con la vegetación. Cada noche, la sombra de Troung Son es testigo del trabajo incansable de una multitud de mujeres que, en el silencio más perfecto, rellenan los cráteres dejados por las bombas, limpian y nivelan los caminos, talan los árboles que interrumpen el paso, preparan trampas artesanales con afiladas estacas de bambú o desactivan las bombas que no han estallado pero que amenazan a los contingentes que avanzan. Vu Thi Vihn es una de las primeras integrantes del Cuerpo Juvenil de Voluntarios, formado en 1965. Vu se sumó como voluntaria cuando tenía 15 años, pese a la oposición de sus padres, y tuvo que mentir la edad para ser admitida. A orillas de un sendero, envuelta en la oscuridad, Vu espera el paso de los camiones para dar una mano ante cualquier percance. Una demora en la marcha significa transitar la huella del peligro: una caravana detenida es un blanco fácil para los aviones americanos. Las voluntarias de Truong Son nunca se ven, sólo aparecen cuando el camión se empantana en el barro, el camino se vuelve intransitable o los conductores extravían el camino. Allí, entre la bruma de la jungla, entre el frío de la noche, surge Vu Thi Vihn y sus compañeras. “Al principio no había caminos, sólo montañas. Trazarlos era una tarea sobrehumana. Nuestras únicas herramientas eran picos, palas y sierras. Cuando los árboles eran demasiado grandes los derribábamos con dinamita”, explicará mucho después.Cuando salía el sol, las voluntarias dormían hasta las once de la mañana, luego almorzaban lo que podían; a veces, cuando la mandioca escaseaba, rascaban de las piedras hongos y musgo. A esa comida la llamaban “verduras antiaéreas”, porque era lo único que quedaba después de los bombardeos. Más tarde recibían educación, dormían una breve siesta y se preparaban para la extenuante actividad nocturna al pie del camino. Vu recuerda: “Después de cada jornada de trabajo volvíamos agotadas a los campamentos y nos reponíamos cantando o haciendo teatro. Cantábamos todo el tiempo para mantener el ánimo. Solíamos bromear diciendo que el ruido de las bombas era más débil que el de nuestras canciones”. Cuando el sol asoma sus brazos tibios entre la espesura, Vu y sus compañeras se van a dormir. Lejos de casa, los sueños de Vu son siempre los mismos: por unas horas, vuelve a ser niña otra vez, y camina hacia su casa. Allí, la esperan…

FUENTE: Revista Sudestada

3.2. PARA EL ÁREA DE NATURALES

3.2.1 UN VIAJE AL AMAZONAS

La selva amazónica, la mayor floresta tropical del mundo está repartida entre varios países de América Latina, incluyendo Ecuador. Investigar acerca de las características de esta selva:- ¿Entre cuales países de distribuye? – ¿Por qué es importante su preservación?- ¿Qué es la biodiversidad? – ¿Cuáles son las principales amenazas que enfrenta su cuidado?

 

3.3 PARA LA ESCUELA PRIMARIA Y LOS NIVELES INICIALES

3.3.1 DIVERSIDAD CULTURAL

  • Trabajo con el mapa de América del Sur. Localizar Ecuador en el mapa e investigar las principales características del país.
    Compartir en el aula diferentes imágenes sobre Ecuador (comunidad, fauna, flora costumbres y cultura). Trabajar las similitudes y diferencias con nuestro país.
  • Después de ver el video “ZAMBA – Excursión al Museo de Bellas Artes: Oswaldo Guayasamín” (ver videoteca).

Trabajar en clase:

  • ¿Cuál es el origen del apellido Guayasamín? ¿Qué significa?
  • ¿Por qué se llama Impresionismo Indigenista a su obra?
  • En la obra de Oswaldo Gauyasamín siempre está presente su ascendencia indígena. Identificar en que aspectos de su obra se manifiestan.
  • Existe una presencia cotidiana de distintas culturas, en palabras incorporadas al lenguaje cotidiano. Investigar en casa, con vecinos, amigos y parientes, palabras de origen indígena o africano presentes en el uso cotidiano del lenguaje. Identificar su significado en el diccionario o internet. 

 

T2

 

  • Analizar las siguientes frases. Elegir la que más te guste y justificar el por qué de la elección:
    • EXISTE UNA SOLA RAZA, LA RAZA HUMANA
    •  LO UNIFORME ME ABURRE, VIVA LA DIVERSIDAD o SOLIDARIDAD: UN RESPETO
    •  TU INDIFERENCIA TE HACE CÓMPLICE
4. MATERIAL DE APOYO PARA ALUMNOS, DOCENTES Y VECINOS

Para conocer más acerca de la obra de Oswaldo Guayasamín se puede visitar su página oficial: www.guayasamin.org
Las actividades de genero fueron adaptadas de los documentos señalados con *
GOBIERNO DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES*. Nuestros Derechos, Nuestras Vidas. Abriendo espacios de reflexión y construcción conjunta. ESTEREOTIPOS DE GÉNERO (video). Disponible en https://www.youtube.com/watch?v=iC2Bdh14nY4 (VER VIDEOTECA).
FERRARI, A (2015): Héroes de Pantalla. Algunas miradas sobre Guerra y Cine. MARFICI. (en anexo).
GARCÍA GARCÍA, I, (20008): Proyecto Guayasamin. Arte para la Integración. En Cuadernos de Pedagogía, 382 (en anexo).
MINISTERIO DE EDUCACIÓN – CANAL PAKAPAKA: Zamba – Excursión al Museo de Bellas Artes: Oswaldo Guayasamín (video). Disponible en línea en https://www.youtube.com/watch?v=IIrxEwsrl2k (VER VIDEOTECA).
PICO DE LORA (serie)*: Con Otros Ojos. Mirarnos en Clave de Género. Ediciones Trama. Lazos para el Desarrollo (en anexo).
PNPIO (Programa Nacional de Promoción de la Igualdad de Oportunidades para la Mujer en el Área Educativa)* (1993). Educando a Mujeres y Varones para el Siglo XXI. Nuevas Perspectivas para la formación de Docentes (en anexo).
UNESCO (2005). Diversidad cultural. Materiales para la formación docente y el trabajo en el aula. Santiago, Chile, UNESCO (en anexo).